domingo, 1 de abril de 2018

Un sueño Pintadito.




Más que imágenes o sonidos, lo que recuerdo de aquel día son sentimientos. Por aquel tiempo –hace unos cuatro años- yo estaba indagando el mundo con una mirada diferente y tengo  desde esos momentos y para siempre, un sinfín de imágenes, sonidos y texturas, atesoradas en mi alma y en mi cuerpo.

Siempre digo, -porque tengo la convicción plena- que uno ve la vida como por una pequeña mirilla y depende del lugar que estemos ocupando en el momento, para que lo mirado, —la imagen que la mirilla ofrece-,tenga una u otra silueta,  este o aquel color u aroma.   Yo estaba en ese instante de mi vida en pleno esfuerzo de abandonar la mirada montevideana construida desde mi experiencia incambiada como natural de este departamento y más aún de la ciudad capital y necesitaba reconstruir mi mirilla y adoptar una mirada nacional. Pasar de ser Inspectora de once liceos montevideanos  a ser Directora General de todos los liceos del país, me desafió y conmovió fuertemente. Por eso mi primera decisión fue salir a conocer. La experiencia me dice que uno puede leer una buena carta, una nota descriptiva e incluso tener un relato oral de excelente calidad narrando lo que sucede en una comunidad educativa y sentirse conectado con la cuestión y con la gente pero NADA iguala a la vivencia. Efectivamente estar en el lugar, hablar con la gente, sentir al otro latir a nuestro lado  es lo que permite ponerse en situación, emocionarse pero sobre todo, comprender.

Así que me fui a conocer el país y pasé los primeros meses del año 2014 conversando con la gente, recorriendo liceos, compartiendo con profes y familias. Pero insisto, de esa tarde de marzo, solo me quedan los sentimientos. Si tuviera que agregar alguna nota adicional, diría que había poca luz, que estaban los representantes de la comunidad y que del enojo inicial pasé a la convicción de que teníamos que elegir el camino colectivo para salir adelante.

¿A quién se le podía ocurrir crear un liceo en un lugar donde no estaba dada ni una sola condición para su existencia? La pregunta no exige respuesta ni pretende culpabilizar a nadie pero explica mi enojo cuando me enteré que bajo la hospitalidad de la escuela pública del barrio y luego de que el horario escolar terminara, es decir, a partir de las 16 y 30 horas, se había decidido poco tiempo antes de mi asunción que se fundara el liceo de Pintadito.

Pintadito,  un barrio humilde  ubicado a la entrada de la ciudad de Artigas,  hacía tiempo que demandaba para sus jóvenes un espacio educativo que permitiera la continuidad de los estudios más allá de la escuela primaria   Pero la verdad es que en ese momento, allí, no había NADA, exceptuando algunos pocos salones que la escuela dejaría abiertos que se completarían con las aulas móviles que pronto llegarían.  Sin embargo, esta carencia material contrastaba con la decisión y la emoción con la que me encontré cuando llegué aquella tarde.

Romel, el valiente profe que había elegido el cargo de Director del liceo  inexistente, me esperó con un afecto inmenso, acompañado por padres, vecinos, profes y maestras. No hubo una sola queja, el lugar se pobló de  agradecimientos, alegría y planes de futuro que me desarmaron. Don Britos, un moreno veterano que es el jefe espontáneo de la comunidad, me explicó con enorme convicción cómo era imprescindible asegurar dentro del barrio un espacio para el desarrollo de la educación media porque no había buena frecuencia de transporte hacia los otros liceos de la ciudad y ese era un factor desalentador para que los chicos siguieran estudiando. Con gran lucidez me contó que habían conseguido que funcionara allí el servicio de salud y que estaban iniciando con buen nivel de éxito la regularización de los terrenos. Su sencillez de hombre humilde pero comprometido con la historia colectiva de su barrio me inundó de admiración. Esa tarde entendí lo equivocada que estaba, no estábamos fundando un liceo desde la nada, sino   simplemente  materializando el deseo de una comunidad vigente que solo aspiraba a instituir las condiciones de estudio para lograr la superación de sus integrantes. Nunca como hasta ese momento, sentí el compromiso tan intenso como para luchar para que ese liceo fuera una realidad y tuviera su propio edificio para funcionar en un horario adecuado y con todas las condiciones necesarias.

No haré más largo este relato. Solo quiero compartir con todos ustedes que mañana, dos de abril de 2018, el liceo de Pintadito que existe desde el 2014, -resistiendo tormentas reales y metafóricas,  y enseñándonos a todos a dialogar con nuestras dificultades, eligiendo el trabajo para superarlas-, estrenará su nuevo edificio. Allí, al ladito de la escuela que le dio abrigo para que se produjera el origen. Con su director y su secretario presentes desde el primer día, con sus profes comprometidos que supieron verse a sí mismos como los únicos posibilitadores del desarrollo de los jóvenes, con sus madres, padres y vecinos, con su enorme capacidad de responder a las adversidades y seguir gestando esperanza, mañana estrenarán su nuevo edificio. Es además, un edificio precioso, de diseño funcional, luminoso, con dos hermosos patios interiores que parecen jardines de invierno, con  espléndidos salones y laboratorios.

El mismo basalto lajoso que los albañiles arrancaron del suelo para preparar el terreno, es el que sirvió para darle una terminación diferente que lo hace único en todo el país. Es que Pintadito es genuino y merece tener un edificio diferente para alentar la vida de esos jóvenes y hacernos sentir a todos que luchar, vale la vida y que los sueños, acompañados de convicción y trabajo dejan de ser abstracciones fantasiosas para ser realidades.

Mi admiración y saludo a todos los integrantes de la comunidad educativa y a todos los uruguayos, el estímulo fuerte para que, -digan lo que digan-, hay que seguir pintando sueños.

6 comentarios:

  1. Realmente emocionante!!!! No tengo más palabraa que decir. Felicidades a " Pintadito", y a seguir!! Por muchos más en todo el país!! Felicitaciones Celsa, y gracias por tu comprometida gestión. Abrazo y beso fraternos

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  3. ¡Mil gracias! Fue lindo escribir este resumen sintético de la historia, pero más lindo fue vivirla y sentir que SE PUEDE y qué hay uruguayos que QUIEREN y PUEDEN

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  4. Ya lo creo, cuando hay ganas, todo se puede.

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  5. Emoción leer eso. Más q merecido ese barrio de mi querida Artigas tener ese centro para sus jóvenes seguir progresando y Don Damba Britos un genio un luchador de su barrio abrazo felicitaciones

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  6. Querida Celsa: la vida es corta y se nos va. Sin embargo, hay veces donde uno tiene la enorme fortuna de ser parte de acontecimientos maravillosos. Tu relato de Pintadito parece ser uno de ellos. Y más allá de cualquier consideración administrativa, escuchar y actuar con el corazón fue la impronta que siempre te caracterizó.
    Es muy difícil trascender el rol, conectar con el otro, sentir sus deseos y necesidades. Sobre todo cuando uno está expuesto a fuego cruzado, y también a "fuego amigo".
    Abundan en nuestra América barrios como Pintadito. Ojalá todos pudieran encontrarse con directoras generales como tù.
    No lo dudes: la historia te absolverá. Abrazo!

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