Es frecuente que las personas guardemos recuerdos, pruebas
de momentos vividos, marcas materiales de cada experiencia que nos conmovió, de
cada instante de la vida que merece ser recordado. Son huellas que se guardan con la intención de resistir lo
etéreo del vivir, son formas de combatir el tiempo que pasa y borra el presente
con tanta fluidez vertiginosa, son modos de responder ante el riesgo de perder lo vivido.
Muchas veces, son pruebas de momentos íntimos: una
servilleta con una palabra o un número telefónico que recuerda una charla en un
café, una carta con expresiones de amor o consuelo, una caravana que ha perdido
a su hermana quizás desprendida en el fragor de un abrazo, una flor marchita
que fue en su tiempo una fresca promesa de amor.
Otras veces, - y esto en particular nos ocurre a los
docentes- son huellas de vida profesional: textos producidos en alguna tarde de
lectura y creación, documentos, cartas
de alumnos y colegas, ideas que nos
desvelan y se plasman en alguna hoja de papel con la intención de arrancárselas
al olvido.
Son señales que dan prueba de lo que hemos sido y marcan el
camino, son pruebas que explican lo que somos, reliquias integrantes de nuestro tesoro personal
que nutren nuestros ratos de desazón, a
las que recurrimos para reencontrarnos con el sentido de nuestra vida cuando
por momentos , nos sentimos perdidos.
Las tenemos en cajas, bolsas o baúles. Las tenemos en un rincón de la
biblioteca, o del ropero, o en el cajón de las “multicosas” que en cada casa
hay y que es de acceso vedado a sus ocupantes.
Así llegaron a nosotros las ocho cajas azules, prolijamente
armadas que conforman el tesoro profesional, y parte del personal, de Susana Vázquez. Llegaron como expresión de
generosidad plena de mano de sus hijos, Germán
Florencia, con la comprensión sabia de que esos retazos de memoria,
trascienden la vida de Susana y forman
parte esencial de la vida de todos los educadores uruguayos. Es bueno recordar
que algunos hechos puntuales que nos ocurren en el marco de la vida personal de
cada uno, muchas veces adquieren un extraordinario valor por la repercusión
colectiva que tienen.
Esas cajas azules, armadas con amor, contienen los retales de la historia de
Susana y de tantos uruguayos: cartas de
reconocimiento a la impecable labor docente, trabajos inéditos, documentos de
la ATD, planes de estudio subrayados, trabajados, construidos y forjados desde la convicción de que la
educación pública debe ofrecer la mejor propuesta a sus jóvenes generaciones.
También tienen testimonios de dolor: actas de destitución, discursos varios
preparados pre y post dictadura y
material de la comisión de destituidos, entre otros valiosos textos.
Susana llegó al acto de homenaje con el porte digno que
quienes la conocieron en tiempos de juventud, declaran que tenía. Me emociona
verla y me impresiona su gesto seguro pero sobre todo sus ojos, tremendamente
claros e inusitadamente jóvenes.
Estuvimos allí, en esa hora
y poco, todos…Sus amigos y compañeros de antaño, sus exalumnos, -muchos
ya devenidos inspectores-, su familia y en especial, sus nietos, esos jóvenes
que ocuparon la primer fila para sorber cada instante del evento con dedicación
plena. Nadie se movió ni distrajo la vista, ni comentó nada con el de al
lado. La solemnidad reinó tanto en la
oratoria como en la música del violín que nos acompañó, ejecutado por dos
jóvenes alumnos de nuestro Bachillerato Artístico.
No hubo más que aplausos,
admiración, lágrimas de emoción, flores multicolores, una medalla –nuevo
mojón de memoria material- y un GRACIAS SUSANA, extensivo a todos los docentes
que cada día, convencidos del valor de la tarea, construimos el mundo.
23/11/2016
*La Prof.
Susana Vázquez fue docente de Historia, egresada del Ipa, desempeñándose tanto
en liceos como en los Institutos de
Formación docente y la Universidad de la
República. Fue Directora del liceo No 12
e Inspectora de Historia en el Consejo de Educación Secundaria. Fue
destituída en tiempos de la Dictadura uruguaya y fue una luchadora incansable
por la Democracia, los DDHH y la restauración de los derechos. Trabajó siempre
con dignidad , dedicación y solvencia académica. Un ejemplo a imitar.