El
8 de mayo de 2015, reinauguramos el local del liceo No 2 de Florida. Es un
edificio que resulta como síntesis de lo antiguo y de lo nuevo, una obra de
profunda capacidad de ensamble de los arquitectos que pudieron mantener la
ochava antigua, con su techito de vidrio y metal, el farolito y el mural reinando
en las paredes, con la practicidad, linealidad y luz del nuevo edificio. Ambas
construcciones se abrazan amorosamente formando un conjunto armónico donde la
historia y la funcionalidad se unen para forjar un escenario adecuado para
nuestros jóvenes y profes.
El antiguo edificio tiene una larga historia: fue
hospital y hotel antes de ser liceo. Esas paredes han atesorado historias de
varias tonalidades, de amores y dolores, de afectos y despedidas. Será por eso
que era imposible derribarlo y había que buscar el modo de que siguiera
viviendo sin perder la posibilidad de que la comunidad educativa de este liceo encontrara
las condiciones requeridas para seguir desarrollándose.
Magias
de una humanidad que pretende vencer al tiempo, que quiere durar más allá de la
circunstancia que le otorga la vida, son las que se materializan en la botella
que con un mensaje dentro, fue encontrada con motivo de la recuperación de la
parte antigua del edificio liceal. Esa botella con un mensaje, fue puesta en el
mar del tiempo por un grupo de sencillos obreros de la construcción que
supieron vislumbrar, -aún en la rusticidad de su formación académica-, que
estaban emprendiendo una tarea que perduraría por varias generaciones, que
supieron advertir el valor de lo que hacían, que supieron verse a sí mismos
como creadores de historia.... Huelgan las palabras, todo es poesía, aunque no puedo evitar conmoverme en forma
personal con el recuerdo inevitable de mi abuelo Gerardo, que también fue
obrero de la construcción y nos dejó tantas enseñanzas a todos a pesar de la
escasez de su formación educativa. Va a continuación la transcripción textual
de la nota que encerraba la botella y que fue compartida para todos los que tuvimos la suerte de estar
en Florida el ocho de mayo de 2015, para emocionarnos colectivamente:
Al
colocar la piedra fundamental de
este
edificio, colocamos este recuerdo
para
que nuestros nietos al lebantar
este
documento conoscan los nombres
de los
honrrados trabajadores que con
su esfuerzo
edificaron el edificio
que
sirvió de albergue a muchas genera-
ciones.
Pedro Rodriguez Pereira (Maestro Constructor)
Carlos Sachi
Roque Latorraca
Alcalá Aguirre
Pedro Consul
Santos Triscornia
Cecilio Perez
Enrique Perez
Roberto Zubeldía
Dueño
de la casa (Tomás Molina)
Nota: Se
deja constancia que Tomás Molina
es
Bolchevique. Y por lo tanto entusiasta
admirador de
la nueva Rusia Soviética
y augura
para el día que lean el presente
documento
una sociedad de
hombres de bien.*
*Se
ha respetado la ortografía original y la disposición de las palabras en la
hoja.
impresionante la emoción que despierta! también mi abuelo fue constructor y solo sabía escribir su nombre!
ResponderEliminarHermoso todo lo que relatas, el encuentro de la botella, la magia de la vida, que nos hace una guiñada compinche a lo que hacemos, para seguir adelante, y como lo augura el mensaje formar una sociedad de bien! Gracias.Helen
ResponderEliminarSin dudas, un momento emocionante y mágico!
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