sábado, 16 de abril de 2016

Duele Dolores

Dolores.
Duele el dolor de lo que se ve. El revoltijo de objetos partidos que se amontona en las calles y en las plazas.
Duele el instante narrado de impacto que no llega a comprenderse cabalmente porque ataca sin aviso, con un  vigor tan súbito e  inesperado  que no permite comprender lo que pasa.
Duelen los jóvenes en estado de perplejidad que deambulan por la plaza de la ciudad buscando una explicación, como si fueran fantasmas de otro tiempo, que se quedaron varados sin aviso…
Y lo ojos incrédulos que ven y no quieren creer…
Y las palabras que brotan repitiendo sensaciones agolpadas en el alma: las imágenes absurdas de los techos volando arrugados como papeles o los sonidos intensos que simulan la fuerza arrasadora de un avión.
Y el miedo por uno y por todos. Y la indecisión fatal frente a no saber qué hacer. Y la angustia y el grito y el golpe y el desorden y todo el universo que se agolpa en unas pocas cuadras como producto del soplido de algún dios maléfico que está enojado.

Dolores me/nos DUELE

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