miércoles, 20 de junio de 2018

Irremediablemente celeste.




Como quiebra la cintura y la razón,
y se acomoda en el aire pájaro,
para pintarle ese GOL… al olvido.
 Mauricio Ubal.

Hablar de Uruguay, es hablar de fútbol. Más allá de que nos guste más o menos este deporte es imposible pensar en la vida de nuestro país y de sus casi tres millones y medio de habitantes sin la presencia permanente de la pelota circulando sobre el césped buscando el gol.

Es un fenómeno inexplicable que se encuentra inscripto en la cultura y la idiosincrasia de los uruguayos, al punto que es frecuente que al nacer un niño –y últimamente también ocurre con las niñas, afortunadamente-   uno de los primeros regalos sea una pelota de fútbol.  Nuestro Eduardo Galeano ironiza sobre esta condición peculiar de los uruguayos afirmando que él no es original por haber sido un  apasionado del fútbol porque "como se sabe, en mi país las maternidades hacen un ruido infernal porque todos los bebés se asoman al mundo entre las piernas de la madre gritando gol. Yo también grité gol para no ser menos y como todos quise ser jugador de fútbol".

El fútbol reviste una pasión que no conoce edades ni clases sociales ni sexos. El fútbol es de todos: de los obreros y los estudiantes, de los empresarios y los académicos, de las mujeres y los varones. Cada uno a su modo en Uruguay, vivencia el fútbol de acuerdo a su circunstancia de vida como  espectadores, jugadores o relatores ficticios, el fútbol mueve el mundo y permite explicar por qué Uruguay es una cantera de renombrados jugadores que han hallado la gloria en los diversos países más insólitos.

Por eso,  durante el mundial y cuando juega la celeste, el mundo se detiene en un silencio concentrado que solo sabe de esos once charrúas detrás del balón. Algunos critican o comentan sobre la interrupción de tareas durante los partidos, pero lo cierto es que aún los menos interesados no dejan de estar atentos durante esos noventa minutos a la posible  gloria celeste.

Si lo miramos desde el punto de vista educativo, el l mundial de fútbol  es un excelente motivo para el trabajo interdisciplinario, además de generar un ambiente facilitador de la convivencia que permite estimular la reflexión sobre otras violencias en el fútbol. Por un lado, porque realmente es una oportunidad de aprendizajes que capitaliza el entusiasmo de los y las más pequeños/as y de los y las jóvenes.  Con el pretexto del mundial podemos indagar en la geografía, en los emblemas de los países,  en su historia y cultura. Para la literatura es una oportunidad maravillosa, indagar autores destacados, emprender la lectura para conocerlos y asociarlos con la historia y las características de los países elegidos para ser estudiados. En Educación Visual y Plástica hay un sinfín de tareas disponibles: desde tareas ambiciosas que convocan a todo el centro educativo como diseñar los salones de la escuela o liceo distribuyendo los países, lo que provoca indagar, conocer y resolver qué elegir como representativo para realizar la ambientación, hasta la realización de afiches tanto para convocar como para difundir aspectos generales del evento o simplemente desarrollar el patriotismo y vestir el patio o el salón de celeste. Sin lugar a dudas, la fuerza y la velocidad de la pelota en el análisis de una jugada puede ser el motivo de una clase de Física y el estudio de las condiciones físicas de los jugadores  o los esfuerzos que demanda el ejercicio de este deporte puede ser el centro de una buena clase de Biología. Así como todos los caminos conducen a Roma, todos los temas conducen al mundial así que un equipo bien organizado de profes puede armar una propuesta de trabajo que podría perfectamente abarcar todo el año. Seguramente, superarán cualquier idea de las que propongo pero me interesa especialmente rescatar que lo más importante a ser trabajado no se resume en lo que se puede ofrecer como sustancia de clase sino en la potencialidad que este evento deportivo ofrece en términos de ocasión de  convivencia y reflexión sobre el deporte y la forma de vivirlo.

No es nuevo que entre muchas violencias que se desatan a nivel social, la violencia provocada por los fanatismos entre hinchas de cuadros nacionales ha gestado momentos de profundo dolor  y graves tensiones. En algunos períodos  se  generaron homicidios,  casi como linchamientos o venganzas por resultados deportivos llevados a la máxima expresión impensable, destructiva y dehumanizante. El deporte, que es oportunidad de encuentro se desdibujó, se desvirtuó y pasó a ser motivo de exterminio. El mundial es una oportunidad para trabajar este tema, el tema de lo humano, del deporte como motivo de encuentro, de cohesión social, de lo colectivo.  La propia oportunidad de ver juntos los partidos puede provocar esta reflexión incluso por el modo de habitar el espacio, la manera de estar y decir sobre el rival ocasional que es eso, un rival circunstancial y no un enemigo. El maestro Tabárez lo sabe, sabe además que a través del fútbol hay oportunidad de hilar intergeneracionalmente la identidad, hacer surgir lo bueno en un mundo en el que prevalece la división y el exterminio . “Invictus”, que retoma la necesidad de construcción de la nación sudafricana después del largo y doloroso apharteid, muestra al rugby como espacio de construcción de una vida social de integración y respeto. Es una pelicula emblematica con profundo valor educativo y lo más importante es que está basada en hechos reales.

No perdamos en las aulas la oportunidad de oro, de reflexionar y resolver juntos que el deporte, NO puede ser visto como causa de vida o muerte, sino como ocasión de celebración. Es ocasión para aprender a compartir alegrías cuando se produce el triunfo y tramitar las frustraciones y los enojos que nos dejan las derrotas. Que la condición irremediablemente celeste de nuestros corazones, nos habilite al re-encuentro de lo humano.

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