Si eres una mujer fuerte (…)
Guarda las distancias
Constrúyete. Cuídate
Atesora tu poder
Defiéndelo
Hazlo por ti
Te lo pido en nombre de todas nosotras.
Constrúyete. Cuídate
Atesora tu poder
Defiéndelo
Hazlo por ti
Te lo pido en nombre de todas nosotras.
Gioconda Belli
Es día de entrevistas previas a la realización del Consejo de Ministros en Pirarajá.
La tarde parecía no guardar ninguna posibilidad de aventuras. Un domingo más de entrevistas con la gente, donde se amontonan desordenadamente como hojas transportadas por el viento, preocupaciones, deseos, ideas, quejas y esperanzas. Todos llegan con sus propuestas tan atendibles como habituales. Los uruguayos hemos desarrollado una suerte de “quejismo” como expresión de la invalidada vocación de ser transformadores y protagonistas de nuestra historia. Ahora queremos que todo lo hagan los otros, así que venimos renunciando hace tiempo a nuestra capacidad de acción y hemos tomado el lugar de reclamantes permanentes.
Todo parecía idéntico a tantas otras veces. Pero inesperadamente llegaron ellas. Llegaron las tres con su andar seguro y sus cabelleras largas y sueltas a quebrar la monotonía de la tarde.
Llegaron y parecía que de sus hebras del pelo les brotaban los versos de Giocanda Belli, inmensamente femeninas, absolutamente decididas, pacíficamente enamoradas de su condición de mujeres y de su posibilidad de ser. Y así, con esa sencillez tan resuelta, nos contagiaron a todos.
Carla es la gestora de cultura científica de Lavalleja. Me conmovió desde el día que la conocí por la increíble convicción que porta: sabe que puede mover el mundo, generar antidestinos y procurar encuentros con oportunidades sobre todo para algunos jóvenes que de otro modo no las tendrían. Lo sabe y lo actúa. Lo sabe y lo hace. Lo sabe y lo logra. Horada el muro de lo que aparenta inamovible con su palabra segura y certera, haciendo a los estudiantes descubrir lo que puede ser transformado.
Así llegó con estas dos adolescentes a nuestro encuentro. Apenas usó la palabra al comienzo, porque ella sabe que la palabra valiosa no es la de ella sino la de ellas. Y todo se colmó de un encantador hechizo intercalado por algunos mechones de cabello azul verdoso como muestra de rebeldía juvenil y de deseo de penetrar el mundo, interpelándolo.
Y así surgió…Que el feminismo no es igual que el machismo porque las feministas no queremos hacerle a los hombres lo que ellos nos hicieron a lo largo de toda la historia de la humanidad. Que la ciencia no es cosa de hombres, sino de humanos y que hubo mujeres maravillosas, importantes científicas que no pudieron ser reconocidas por su condición de mujeres. Que la historia permite sospechar con razonable posibilidad real que muchos hombres se aprovecharon de hallazgos que habían hecho sus asistentes o sus esposas, mujeres a las que la sociedad casi había prohibido aparecer como generadoras de conocimiento. Que investigar, aprender, cuestionar, interrogar y encontrar respuestas es un derecho y un deber que tenemos por el mero de hecho de estar en este mundo. Que ser científico no supone estar entre cuatro paredes.
Sus voces suaves de adolescencia recién estrenada van reinando en el ambiente y nosotros, los veteranos de siempre, solo sabemos callar para escucharlas. Algunos regocijados con esta nueva generación de mujeres lideradas por otras, como Carla que van marcando con fuerza la historia del mundo. Otros, seguramente anonadados por el temor certero de confirmar lo que ya comenzó y no caducará.
Muchas Giocondas nos rodean, nos sostienen, nos impulsan a ser Giocondas!!
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